Proveniente de una zona rural de Bolivia, Frank Evelio Arteaga ha cobrado fuerza en la fe y se ha convertido en un defensor de los derechos humanos, comprometido a luchar contra toda forma de discriminación.
Actualmente el es el coordinador del Manodiversa, una organización  fundada y compuesta por personas bisexuales que trabaja con la comunidad bisexual, personas mayores LGBT y miembros de las comunidades arco iris que viven en zonas rurales. "Como organización sentimos que estamos dando pasos de una gran camino que hay por andar," nos ha dicho. Nos encontramos con él en ocasión del Día Internacional de la Bisexualidad 2016.


¿Nos podrías contar un poco más acerca de tu historia? ¿como te convertiste en un defensor de los derechos humanos de las personas LGBTI? ¿Hubo un momento en específico que te hizo decidir involucrarte en esta causa?

Yo nací en el área rural de Bolivia, en un pueblo lejos de una ciudad capital, en donde expresar la orientación sexual traía una profunda estigmatización, burlas y te hacia un blanco de discriminación muy fácil, lamentablemente los derechos humanos son desconocidos fuera de las grandes ciudades.

En mi adolescencia abrace la Fe Bahá`i, una religión cuyo profeta predico que la “tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos”, y cuyos principios promueven la unidad de la humanidad, la educación universal y la igualdad entre mujeres y hombres; a partir de esta parte de mi vida empecé a fomentar la no discriminación a las diferencias. La religión me hacía sentir que por una parte podría luchar contra la discriminación, algo que me marco profundamente desde la infancia hasta hoy en día. A partir de aquí me hice un defensor de la igualdad.

En el año 2005 conocí a algunos activistas LGBT en Santa Cruz de la Sierra, y me sentí encantado e identificado con la causa. No fue hasta el 2007 que me anime a llevar una vida pública y abierta como defensor de los derechos humanos LGBTI, funde una organización en Bolivia, me sume al movimiento nacional y empecé a realizar activismo hasta la fecha.

En el 2008 acepte abiertamente que era bisexual: sentía miedo al decirlo, se sumaron las burlas ahora de las personas parte del movimiento LGBT al decir que era una persona bisexual.
Ser bisexual conlleva estigmas marcados y esto crea mucho miedo a decirlo dentro de estos entornos: por estas razones a partir del año 2014 decidí que en lo posible solo me centraría en el activismo bisexual.

En 2015, Bolivia se unió al grupo de signatarios de la Convención Interamericana en contra de todas las formas de discriminación. Durante el 2016 se promulgó una ley sobre identidad de género. Después de estas victorias, ¿cuáles deberían ser los asuntos que deberían abordarse de manera urgente? ¿Cuáles son los obstáculos/problemáticas que aún enfrentan las personas LGBTI en Bolivia? ¿Sientes que el trabajo que se hizo en Naciones Unidas o en el contexto global tuvo impacto a nivel local?

Para el movimiento boliviano la que viene es seguir luchando por el matrimonio entre personas del mismo sexo o alguna institución legal similar; vemos la aprobación de la Ley de Identidad de Género como una ventana abierta para ir por más. En Bolivia se trabajó mucho por el Matrimonio Civil Igualitario que luego paso a llamarse Unión Civil Igualitaria y por último paso a llamarse Acuerdo de Vida en Pareja (AVF), pero se ha quedado estancada, por el momento.

También vemos como algo importante trabajar en la transversalización de la identidad de género y la orientación sexual en diversas políticas y normativas: hemos dialogado también sobre la presencia de Bolivia en el Consejo de Derechos Humanos y vemos imprescindible llegar a las personas de la Misión Permanente en Ginebra y New York y al mismo Ministerio de Relaciones Exteriores para lograr y apoyar avances a nivel internacional.

 

¿Qué tipo de trabajo está haciendo Manodiversa a nivel local?

A nivel local Manodiversa (una organización fundada y compuesta por personas bisexuales), está desarrollando fuertemente dos programas: el programa bisexuales en la diversidad y el programa personas adultas mayores en la diversidad. Cuando nacimos nos planteamos también trabajar con las personas del área rural, algo que sinceramente aún está pendiente de desarrollar plenamente.

Algo que quiero mencionar es que demasiado difícil o muy limitado el acceso que como organización bisexual tenemos a recursos. Hemos presentado un sin número de ideas de programas y proyectos y hemos tenido respuestas textuales que las personas bisexuales no somos prioridad, por lo que todas las acciones que como personas bisexuales hacemos salen de los recursos de las mismas personas bisexuales. El apoyo a la defensa de nuestros derechos, la lucha contra la bifobia, es prácticamente nula.

Actualmente somos la voz referente de las personas bisexuales. Como organización sentimos que estamos dando pasos de una gran camino que hay por andar y también hemos establecido el primer centro asociativo para personas adultas mayores LGBTI en Bolivia, el cual lleva como nombre ‘Vivir Bien’ (el modelo de desarrollo alternativo de las comunidades indígenas y campesinas de Bolivia).

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En 2014, Manodiversa presentó un informe que documentaba las experiencias de las personas bisexuales en Bolivia y documentaron la discriminación y la invisibilidad que enfrentan las personas bisexuales en su vida. ¿Donde podría empezar el cambio?

Pienso que el paso más importante como individuos, seas o no seas parte de la población LGBT, es dejar de cuestionar que la bisexualidad existe: ese es el punto de partida, ahí está la esencia de aprender a respetarnos.

Si alguien es bisexual no se tiene que cuestionar para nada lo que él o ella ha decidido autodenominarse.

Un segundo paso es destruir los imaginarios y mitos: no somos más libres al ejercer nuestra sexualidad, que lo que pueda ser una persona heterosexual u homosexual; no tenemos más chance de enamorarnos que lo que tiene cualquier persona, y también los hombres bisexuales también podemos tener placer anal como lo puede tener cualquier otro hombre.

Cuando hablamos desde Manodiversa sobre qué acciones deben hacer para apoyarnos mencionamos las siguientes:

  • Fomentar la simbología bisexual para que las personas bisexuales empiecen a crear y fortalecer una identidad: esto apoya a la autoestima y a identificarse con una causa.
  • Hablar sobre derechos humanos y derechos reproductivos pero focalizados a personas bisexuales, así como actualmente se está focalizando la enseñanza en los derechos de las personas trans y los derechos de las personas intersexuales.
  • La B debe dejar de estar como un adorno: no basta con tener personas bisexuales en las organizaciones. He escuchado varios y varias activistas que indican que cuando proponen alguna actividad o acción con un enfoque bisexual, el resto de personas no bisexuales les bloquean o las cuestionan (como si ellas conocieran la realidad o fueran bisexuales); luego piden que nos visibilicemos pero no nos apoyan en nuestras acciones: esto debe cambiar rotundamente.
  • Nuestra realidad debe investigarse: existe muy poca inversión en la investigación y documentación de nuestras vidas, nuestras necesidades, nuestros deseos y nuestros problemas psicológicos y mentales. Estados Unidos y Reino Unido van a la vanguardia en este punto pero no es suficiente: a nivel global no hay nada que documente nuestra realidad. El secretariado bisexual que pronto será estrenado en la ILGA debe empezar por este punto: levantar información. Muchos dicen que estamos invisibles, pero cosas como estas no ayudan a visibilizar nuestra causa bisexual.

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Estereotipos generalizados y actitudes negativas con respecto a las personas bisexuales están presentes no solo entre la población hetero, sino también dentro de la comunidad LGBTI. En su opinión ¿porque sucede esto?
¿Como puede la gente de nuestra comunidad, más allá de ser educados, luchar contra este instinto social de rechazar a cualquier persona que no encaje dentro de la narrativa binaria?

El binarismo es el principal enemigo de entender que existen matices diversos: las personas solo quieren ver blanco o negro, malo o bueno. Las personas deben entender que existen escalas entre un lado y otro, y que la bisexualidad no es ser 50% hetero y 50% homosexual, si no es ser 100% bisexual.

Las personas, sobre todo la población LGBTI, espera que elijamos un lado, como si la sexualidad se tratara de elegir: se es bisexual solo porque se es bisexual (no hay explicación científica ni social) y las personas bisexuales no tenemos que auto cuestionarnos, ni tampoco deben cuestionarnos las personas LGTI por ser quienes somos, si no simplemente aceptarnos y apoyarnos a vivir plenamente.

Como se mencionó las personas bisexuales sufrimos de estereotipos, estereotipos creados por la desinformación (debido a la escasa información sobre nosotras y nosotros). Los que más hacen daño son el que catalogan a nuestra bisexualidad como una fase, que las personas bisexuales estan confundidas y decir que eres bisexual es la opción más fácil.

Todos estos estereotipos son falsos; las personas bisexuales no tenemos la vida más fácil si no al contrario tenemos que luchar contra los prejuicios tanto de homosexuales como de heterosexuales (muchos tenemos que salir dos  veces del closet en lugar de una vez). Tampoco decir que uno es bisexual dentro del movimiento LGBTI es algo fácil (en conferencias se me han acercado personas a decirme que son bisexuales, pero que tienen miedo a decirlo, que sienten que el ambiente es demasiado hostil para ser abiertamente bisexual).

La gente de la comunidad debe hacer algo sencillo: debe aprender a no cuestionar la elección del resto de personas, debe aceptar que la bisexualidad existe y que al igual que ellas y ellos nos enamoramos, amamos, sentimos y que parte de ser felices está en que las personas nos acepten tal y como nos tocó ser ¡Bisexuales en la diversidad!

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